Unidad o nada
Ante las dificultades
por las cuales transita la oposición en Apure es importante reivindicar
el espíritu, la política y los procedimientos que hicieron
posible amalgamar un extraordinario movimiento social y político,
que enfrentó victoriosamente la totalitaria Reforma Constitucional
de Hugo Chávez en el referéndum del pasado 2 de diciembre.
Dicho movimiento fue posible aun contra todo el intento de avasallamiento
oficial, contra un sistema electoral fraudulento y ventajista controlado
hegemónicamente por el gobierno, y contra la irresponsabilidad
y el aventurerismo de quienes hasta el último minuto promovieron
la abstención, buena parte de los cuales hoy pretenden abanderarse
del discurso unitario y de las soluciones democráticas.
La sensatez política, la madurez y espíritu de entendimiento
en medio de las diferencias, la amplitud y flexibilidad para articular
todas las fuerzas y una política, cuyo mensaje trascendió
los límites de la oposición, para alcanzar a las bases sociales
del chavismo y a toda la sociedad democrática venezolana, fueron
los pilares en torno a los cuales se gestó aquella victoria.
La frustración de la unidad en Apure solo conduciría a alimentar
el escepticismo de la gente estimulando el renacimiento del abstencionismo
en la entidad y fortalecerá las posibilidades del oficialismo.
Si prevalecen el sectarismo, la soberbia y las imposiciones en un acuerdo
que ignore la realidad en la región y cada una de las localidades,
se corre el riesgo de sacrificar las esperanzas de cambio del pueblo;
ante un escenario de este tipo adquiere validez la Frase UNIDAD O NADA.
Los factores opositores de Apure necesitan hacer esfuerzos por la unidad,
guiados por el espíritu y letra del acuerdo suscrito el 23 de enero;
bajo el imperio de la sensatez, la amplitud, la responsabilidad, del desprendimiento
personal y grupal, la prevalencia de los intereses regionales y populares.
Se debe honrar el compromiso de ofrecerles a todos los apureños
y apureñas candidaturas únicas y unitarias frente al propósito
continuista de la desidia, la ineptitud, la insensibilidad y corruptela
del oficialismo en la gobernación y las alcaldías del Estado.
Kamil Ansoleaga
POR
LA RUTA DE GALLEGO HASTA SANTA BÀRBARA DE CUNAVICHE
Esta semana cambio el estilo para referir una vivencia colectiva desarrollada
protagónicamente por los estudiantes que integramos la sección
"3" del Programa de Formación de Grado Gestión
Social para el Desarrollo Local, Aldea "Cristo Rey" de la Universidad
Bolivariana de Venezuela, con motivo de la culminación del sexto
semestre. Los "muchachos" me piden que sea una bitácora,
e invadido por lo poético, una sensación vacacional y recreativa
que resultó de la experiencia, provoca soltar de verdad expresiones
a lo Valentina Quintero, por las impresiones y experiencias vividas durante
el viaje, que no dudamos emprender cuando nuestro profesor José
Linares, de Estudio Poblacional, nos lo propuso. Pero también le
introduzco una ración de crítica, propia del espacio, dado
que la actividad académica implicaba un levantamiento censal en
una comunidad indígena del municipio Pedro Camejo con sus resultados.
Así que la sección más aguerrida y guerrillera de
la UBV, todo terreno y “restiaos” para lo que salga, nos lanzamos
para Santa Bárbara de Cunaviche, con el profe y el delegado de
la Misión Guaicaipuro de esa comunidad como baquianos, disfrutando
el itinerario, mitad Ruta de Gallegos y mitad recorrido fluvial; por la
tremenda carretera que acondiciona la Vinncler a todo tren, hasta La Soledad.
Sin los sobresaltos viales de antes, llegamos a este destino en medio
tiempo y, desde allí, río arriba embarcados hasta la comunidad
de marras, engañados; porque no eran cuarenta minutos como había
dicho el profesor, sino una hora y veinte minutos. La integración
con la naturaleza durante este tipo de excursión es total, pues
los que le tenían terror al agua, con un río Cunaviche full,
al poco rato andaban metiéndole la mano a los remansos de agua,
cuando el pico de la canoa lanzaba por los bordes chasquidos de cascadas.
Atracamos por la ribera 21 almas: Kenmy, Suhail, Maribis, Luisa, Rosa
Hidalgo, Isis, Inis, Olivia, Carmen y su hija, Iris, Milagro, La carabobeña;
Marcos, Darwin, Luis, Pedro (agarrando relax en proa, quien desde que
salimos no dejó de orar, y le salió caro ese día
a Colgate Palmolive pues no trabajó); el profesor Linares, el delegado
y mi persona, bordeando ya en tierra una laguna hasta llegar a un bonito
fundo. Luego de la comilona que nos tenían preparada, nos distribuimos
en tres grupos con instrumento en mano por el caserío indígena
donde se pudo constatar las condiciones de vida de los asentamientos yaruros
que habitan estas sabanas. La cayapa permitió hacer el censo en
poco tiempo, y de acuerdo a lo planificado, por lo que a media tarde del
mismo día ya estábamos de regreso, favorecidos por un clima
benigno que permitió la tarea y dorarnos nuestra piel. El retorno
fue todavía mas eufórico y alegre que de salida, por el
deber cumplido, el chalequeo y las anécdotas que dejaron las experiencias
vividas cuando ya íbamos río abajo hacia La Soledad; sobre
todo con los que salieron en burro a encuestar (Isis, Kemmy y Pedro),bromas
que duraron hasta que llegamos a San Fernando, en la noche.
Cabe destacar la impresión general que nos dejó el contacto
directo con nuestros aborígenes, que a mí en lo particular
me animó, para conocer sus formas de razonamiento, en definitiva,
igual al nuestro. Por otra parte, el grado de mestizaje que han alcanzado,
ya que dentro de ellos se notan entre los de rasgos del indígena
original, a los que les decimos "criollos" o la fisonomía
común del campesino o veguero, producto del cruce. A pesar del
cúmulo de misiones sociales de la revolución y líneas
de asistencia propiamente indígenas que se ha desplegado, en lo
que es la base comunitaria como tal se nota una marcada desatención.
Ellos simplemente ignoran que existen esas políticas, de acuerdo
al resultado de la encuesta. Pero lo más grave es que sus representantes
los visitan solo en épocas de elecciones. Nuestro modelo capitalista,
que se pasea aún a sus anchas y por dentro, en definitiva, no solo
corrompe, sino que desarraiga.
De acuerdo a la "memoria y cuenta" que nos da Jero Vásquez
y su equipo editorial, Semanahoy, a sus ocho años de circulación
superó las expectativas que se tenían para este año.
Me gustaba el viejo formato, sin embargo, uno se ha adaptado al nuevo.
Lo más importante es la calidad y las ganas, las cuales terminan
reflejándose en el producto final. La oportunidad para continuar
mejorando siempre está a la orden del tiempo, por supuesto. Felicitaciones
por el octavo aniversario y el compromiso se les nota.
Juan
Daniel Flores H.

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